«Las listas de espera son el síntoma visible de una tensión estructural que afecta al conjunto del sistema sanitario español, puesta de manifiesto por las huelgas médicas, la desaparición de las peonadas, la falta de profesionales y las limitaciones organizativas»
Las listas de espera: mucho más que una cifra
Uno de los problemas más visibles y preocupantes del sistema sanitario español, son las listas de espera.
Periódicamente se publican datos sobre el número de pacientes pendientes de una consulta, una prueba diagnóstica o una intervención quirúrgica, así como sobre los tiempos medios de demora. Los titulares se suceden, las críticas también, pero las listas de espera permanecen.
Sin embargo, el debate suele centrarse exclusivamente en los números. Cuántos pacientes esperan, cuánto tiempo esperan y qué comunidad autónoma presenta mejores o peores resultados. Mucho menos frecuente es preguntarse por qué, después de décadas de reformas, inversiones y cambios organizativos, las listas de espera siguen siendo una realidad permanente del sistema sanitario.
Las listas de espera no son una enfermedad del sistema sanitario. Son un síntoma. Y como ocurre en medicina, para encontrar una solución primero hay que identificar correctamente las causas.
Inteligencia artificial en salud: qué es y qué tipos existen En este artículo ya hablamos de la IA como una herramienta para la gestión de las listas de espera.
Las listas de espera cero no existen
Conviene comenzar reconociendo una realidad evidente. Un sistema sanitario con listas de espera absolutamente nulas es impensable.
Siempre existirá un cierto desfase entre la demanda asistencial y la capacidad de respuesta del sistema. La existencia de una demora razonable forma parte del funcionamiento normal de cualquier organización sanitaria moderna.
El problema aparece cuando las listas de espera dejan de ser un mecanismo de regulación y se convierten en una barrera de acceso a la atención sanitaria.
Cuando los tiempos de espera alcanzan meses o incluso años para determinadas prestaciones, ya no estamos ante una situación normal de gestión de la demanda, sino ante un problema estructural que afecta directamente a la calidad asistencial, a la seguridad clínica y a la confianza de los ciudadanos.
Los principales perjudicados son siempre los pacientes. Son ellos quienes esperan para ser diagnosticados, intervenidos o tratados. Son ellos quienes sufren la incertidumbre, el deterioro de la calidad de vida y, en ocasiones, el agravamiento de su enfermedad.
Un problema agravado tras la pandemia
La pandemia de COVID-19 provocó una alteración sin precedentes de la actividad asistencial. Miles de consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones fueron aplazadas para poder concentrar los recursos disponibles en la atención a los pacientes afectados por el coronavirus.
Aquella situación podía explicarse por una emergencia sanitaria extraordinaria. Sin embargo, varios años después, muchas de las consecuencias siguen presentes.

«Profesionales desencantados»
Aunque se han producido recuperaciones parciales, en numerosas áreas asistenciales las listas de espera continúan creciendo tanto en número de pacientes como en tiempo de demora. La pandemia dejó al descubierto algunas debilidades estructurales del sistema que ya existían previamente y que todavía no han sido resueltas.
El verdadero origen de las listas de espera
Con frecuencia se presentan las listas de espera como un problema exclusivamente presupuestario y de demoras. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja.
información de las listas de espera a través del Ministerio de Sanidad: Ministerio de Sanidad – Sanidad en datos – estadísticas y Estudios – Informes y Recopilaciones
Situación en la Comunidad de Madrid Lista de espera quirúrgica | Comunidad de Madrid
Una población más envejecida.
España es uno de los países más envejecidos del mundo. Cada año aumenta el número de pacientes con enfermedades crónicas, pluripatologías y situaciones de dependencia que requieren más consultas, más pruebas diagnósticas y más procedimientos terapéuticos. La presión asistencial crece de forma continua.
Una medicina capaz de hacer más cosas.
Paradójicamente, el éxito de la medicina moderna también contribuye al aumento de las listas de espera. Disponemos de mejores diagnósticos, más tratamientos y más posibilidades terapéuticas que nunca. Esto beneficia a los pacientes, pero también genera una demanda creciente que el sistema debe absorber.
Escasez de profesionales.
La falta de médicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios se ha convertido en uno de los principales problemas del sistema. Determinadas especialidades presentan dificultades crecientes. Aunque hay muchas voces que señalan que no faltan profesionales, sobre todo médicos, que el problema es que están mal distribuidos.
Rigideces organizativas.
La organización tradicional de muchos centros sanitarios tampoco ayuda. Resulta difícil explicar que equipamientos de altísima tecnología, cuya adquisición ha supuesto inversiones millonarias, permanezcan infrautilizados durante buena parte del día. La capacidad instalada del sistema sanitario no siempre se aprovecha plenamente.




“Parte importante de la capacidad tecnológica instalada no se utiliza con toda su potencialidad.”
La dependencia de las listas de espera de medidas extraordinarias
Uno de los aspectos menos analizados de las listas de espera es hasta qué punto el sistema sanitario ha llegado a depender de mecanismos extraordinarios para mantener unos niveles aceptables de actividad.
Durante años, muchas administraciones sanitarias han recurrido a programas especiales de actividad extraordinaria —las conocidas «peonadas»— para incrementar el número de consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas fuera del horario ordinario.
Si bien es cierto que estas medidas han permitido aliviar temporalmente determinadas situaciones de saturación, también han puesto de manifiesto una realidad incómoda: en numerosos casos el funcionamiento ordinario del sistema no resulta suficiente para absorber toda la demanda asistencial.

“Actividad extraordinaria. Al límite de las fuerzas”
La reciente reducción o desaparición de estas actividades extraordinarias en algunos territorios ha evidenciado hasta qué punto las listas de espera dependían de ellas. Lo que durante años fue presentado como una solución coyuntural ha terminado convirtiéndose, en ocasiones, en un elemento estructural del funcionamiento del sistema.
La experiencia demuestra que las peonadas pueden ser útiles como respuesta puntual ante situaciones excepcionales, pero difícilmente constituyen una solución estable. Además de su elevado coste, generan con frecuencia conflictos en materia de organización, retribución y condiciones laborales, tanto entre las administraciones como entre los propios profesionales.
El conflicto profesional como síntoma del problema de las listas de espera
La situación se ha visto agravada por los conflictos laborales que afectan a diferentes colectivos sanitarios y, especialmente, por las movilizaciones y huelgas protagonizadas por los médicos en los últimos meses.
Más allá de la legitimidad de las reivindicaciones planteadas, estos conflictos ponen de manifiesto la existencia de problemas estructurales relacionados con la planificación de recursos humanos, las condiciones laborales, la carga asistencial y la capacidad de atracción y retención de profesionales.
Cuando un sistema sanitario encuentra dificultades para mantener la actividad ordinaria y, al mismo tiempo, depende de una importante cantidad de actividad extraordinaria para contener las listas de espera, cualquier conflicto profesional tiene un impacto inmediato sobre su capacidad de respuesta.
Las listas de espera se convierten así en un indicador indirecto de la estabilidad del sistema. Cuanto mayor es la dependencia de medidas extraordinarias y más tensionados se encuentran los profesionales, más vulnerable resulta el conjunto de la organización sanitaria.
La salud digital: una oportunidad todavía insuficientemente aprovechada

«La salud digital y la inteligencia artificial pueden contribuir a optimizar la gestión de la demanda asistencial»
Sorprende que en plena era de la transformación digital las listas de espera sigan gestionándose, en muchos casos, mediante procedimientos muy similares a los de hace décadas.
La salud digital ofrece herramientas que podrían contribuir significativamente a mejorar la situación.
La inteligencia artificial no resolverá por sí sola las listas de espera, pero puede convertirse en una herramienta extraordinaria para mejorar la priorización clínica, detectar derivaciones inadecuadas, identificar pacientes que ya no precisan la intervención prevista y optimizar la utilización de recursos diagnósticos y terapéuticos.
La telemedicina puede evitar desplazamientos innecesarios y liberar consultas presenciales. Las interconsultas virtuales permiten resolver numerosos procesos sin necesidad de derivaciones. La gestión inteligente de agendas facilita una utilización más eficiente de los recursos disponibles.
Los sistemas de análisis de datos permiten anticipar incrementos de demanda y planificar mejor la actividad asistencial.
Sin embargo, el potencial de estas herramientas todavía está lejos de haberse desarrollado plenamente. La cuestión ya no es si estas tecnologías pueden ayudar, sino cómo incorporarlas de manera responsable y efectiva a la gestión sanitaria.
La necesidad de utilizar todos los recursos disponibles
Otro aspecto que merece una reflexión serena es la utilización de todos los recursos sanitarios existentes en España.

“Colaboración Público-privada”
El debate suele plantearse en términos ideológicos, enfrentando sanidad pública y sanidad privada. Sin embargo, desde la perspectiva del paciente, la cuestión fundamental debería ser otra: cómo garantizar una atención accesible, de calidad y en tiempos razonables.
España dispone de una importante red de recursos sanitarios privados que representan una parte relevante de la capacidad asistencial del país. La discusión no debería centrarse en si esos recursos son públicos o privados, sino en cómo utilizarlos de manera eficiente cuando existen necesidades asistenciales no cubiertas.
España dispone de una importante capacidad asistencial tanto en el sector público como en el privado. Cuando existen recursos infrautilizados y pacientes pendientes de atención, resulta razonable analizar fórmulas de colaboración que permitan aprovechar de forma eficiente toda la capacidad disponible.
Los conciertos sanitarios no deben contemplarse como una solución universal ni como un problema en sí mismos. Deben evaluarse en función de su capacidad para mejorar los resultados asistenciales, reducir las demoras y garantizar la sostenibilidad del sistema.
Despolitizar las listas de espera
Pocas cuestiones sanitarias generan tanta confrontación política como las listas de espera. Los datos se utilizan frecuentemente como instrumentos de confrontación entre administraciones, partidos políticos, organizaciones sindicales y colectivos profesionales.
Sin embargo, las listas de espera no entienden de ideologías. Son un problema de gestión sanitaria y deben abordarse como tal.

«La solución de las listas de espera exige actuar simultáneamente sobre profesionales, organización, tecnología y gestión»
La experiencia demuestra que las soluciones sostenibles requieren acuerdos estables, planificación a largo plazo y continuidad en las políticas sanitarias, independientemente de los cambios de gobierno.
Algunas propuestas para mejorar las listas de espera
Si queremos reducir de forma efectiva las listas de espera, probablemente sea necesario actuar simultáneamente sobre varios factores, entre los que sin duda se encuentran
- Mejorar la planificación de profesionales sanitarios.
- Establecer criterios homogéneos y transparentes de inclusión y priorización.
- Aprovechar plenamente las posibilidades de la salud digital.
- Incorporar herramientas de inteligencia artificial para la gestión asistencial.
- Optimizar la utilización de infraestructuras y equipamientos.
- Aprovechar toda la capacidad asistencial disponible, pública y privada.
- Reducir la utilización política del problema.
- Implantar sistemas de evaluación continua basados en resultados.
Conclusión
Las listas de espera seguirán ocupando titulares mientras se analicen únicamente como una cifra. La verdadera cuestión no es cuántos pacientes esperan hoy, sino por qué siguen esperando después de tantos años de intentos de solución.
Las listas de espera son el reflejo de problemas demográficos, organizativos, profesionales, tecnológicos y políticos que afectan al conjunto del sistema sanitario.
Mientras se actúe únicamente sobre sus consecuencias y no sobre sus causas profundas, las demoras continuarán reapareciendo una y otra vez.
La buena noticia es que España dispone hoy de más recursos, más conocimiento, más tecnología y más capacidad de análisis que nunca.
La cuestión pendiente no es identificar el problema, sino decidir cómo afrontarlo de manera conjunta y sostenida en el tiempo.
JOSE IGNACIO NIETO GARCIA.
Exconsejero de Salud y de Salud y Servicios Sociales de La Rioja. Miembro del Comité Científico de la Fundación Economía y Salud. Miembro del Consejo Asesor de la Fundación Bamberg.

